Durante años trabajé mi propia mediumnidad a los golpes: dudando, bloqueándome, preguntándome si lo que sentía era real.
Hasta que entendí algo simple: la mediumnidad no se "tiene" o no se tiene. Se entrena, como un músculo.
Con método, con ejercicios concretos, con una guía que te diga qué es cada señal y cómo trabajarla.
Armé ese método. El que a mí me faltó.